Sarah amanece
- 99 páginas
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Existen realidades invisibles a nuestros ojos. Llameantes universos que palpitan cuando pensamos, hablamos o actuamos. Y más allá de eso también puede que haya algo o quizás nada. Silencio tal vez.Nuestros escenarios cotidianos describen vagamente esos universos. Podríamos aprender a verlos con la simple intención de ello. Si no llegamos a convivir con esta realidad tal y como lo hacemos con la futilidad de nuestra actividad diaria, estaremos condenados a repetir los errores que nos han hecho daño, a sufrir con el desasosiego de la imperturbable muerte o peor aún a no vivir. Ser solo reacciones a estímulos condicionados por una memoria selectiva es algo que debe ser trascendido.
