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Alessandra Riccio

    Otra vez
    Dulce compañía
    Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia
    • Rigoberta nació en San Miguel Uspantán, El Quiché, Guatemala. Aprendió castellano cuando tenía veinte años sin libros, maestros ni escuela. Lo aprendió con su voluntad feroz por romper el silencio en el que viven los indios de América Latina. Se apropió el lenguaje del colonizador, no para integrarse a una historia que nunca la incluyó, sino para hacer valer, mediante la palabra, una cultura que es parte de esa historia.

      Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia
      3,9
    • Dulce compañía

      • 234 páginas
      • 9 horas de lectura

      La reportera de una revista de frivolidades es enviada por su jefe a cubrir la aparición de un ángel en una de las barriadas más pobres de la ciudad. Emprende la tarea a regañadientes porque la tienen sin cuidado los asuntos religiosos y la aburre sobremanera un tema tan manido, y ni siquiera sospecha hasta qué punto se va a ver involucrada en una brutal cadena de acontecimientos que escaparán a su control y a su racionalidad. ¿Quién es y de dónde viene el supuesto ángel, ese muchacho perplejo y de asombrosa belleza a quien la fe de los habitantes del barrio mantiene encerrado entre una cueva? ¿Qué lo une a esa reportera que de él se enamora, a la madre que lo busca en agonía, al sacerdote que intenta destruirlo, a la médica que pretende hospitalizarlo, a las mujeres que lo bañan, lo alimentan y lo convierten en supremo objeto de veneración? Sin caer en el socorrido «realismo mágico», Restrepo explora los abismos de la religiosidad popular y acompaña los pasos de una mujer que se atreve a adentrarse en el luminoso y a la vez pavoroso territorio de lo sagrado. 'El libro pertenece al gran estilo de las mejores novelas de todos los tiempos' Álvaro Mutis

      Dulce compañía
      3,7
    • Otra vez

      Il diario inedito del secondo viaggio in America latina 1953-1956

      • 224 páginas
      • 8 horas de lectura

      His principal interest was in archaeology and politics, and his first stop was Bolivia, which had recently experienced a far-reaching revolution, and where he had the opportunity to study the Inca remains at Tiahuanaco and elsewhere. He moved on to Peru, visiting Cuzco, Macchu Picchu and Lima, and along the Andes to Guayaquil in Ecuador before sailing up the coast to Panama, Costa Rica and Guatemala, where he was caught up in the CIA overthrow of the Arbenz government, and later Mexico, where he was to meet Fidel Castro for the first time.Throughout his travels, the young Guevara kept a spasmodic diary in which he recorded his impressions of his two-year journey. It was an expedition, which thousands of backpackers accomplish today, and thousands more dream about.

      Otra vez