Jana Beranová escribe poesía y prosa, y también es conocida como traductora de las novelas de Milan Kundera y de muchos poetas checos. Los temas recurrentes en su obra exploran la fragilidad y la sociedad, sin olvidar la belleza de la naturaleza. Colabora frecuentemente con artistas visuales y músicos. Su dedicación a la literatura ha sido reconocida y también ha ejercido como poeta de la ciudad.
Pokud by mi na začátku semestru kdokoli řekl, jaké zvraty mě čekají, ťukala bych si na čelo a poslala bych dotyčného na léčení. Nikdy jsem nevěřila na nadpřirozeno, magii, minulé životy či osudovou lásku. Teď na jeho konci se na to dívám o dost jinak...
Mikkaela a Seth. Dvě dávné duše. Může existovat láska tak silná, aby přestála i smrt? A poslání natolik důležité, že přetrvá věky?
Někdy vám do života vstoupí správné věci v nesprávnou dobu. Vrátil jsem se po letech, abych nalezl peklo i ráj. Přišel jsem o všechno, co jsem kdy znal. Ale uprostřed té temnoty jsem našel ji – světlo, které mě vede na mé cestě ke spravedlnosti, jež mne drží naživu v boji o pravdu a je mou nadějí, že ještě není vše ztraceno a i já mám své právo na štěstí.
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Roky jsem snila o svém spřízněném druhovi a pak se objevil on: silný, odvážný… a zlomený. S každým jeho pohledem i dotekem jsem věděla, že mu patří mé srdce. Jenže milovat někoho, kdo nosí takové jizvy, znamená čelit temnotě, která obklopuje nás oba. Ovšem láska, skutečná láska, je silnější než bolest a nespravedlnost – nebo v to alespoň musím věřit.
La madre de Jaromil es una mujer posesiva que mima a su hijo en exceso y que
desprecia a su marido, un discreto ingeniero en cuyo interior se esconde un
verdadero héroe. Alentado por la madre, que le ríe todas las gracias, Jaromil
entra en la adolescencia creyéndose un poeta. Mientras su madre tiene con el
profesor de dibujo de Jaromil una aventura que la llenará de remordimientos,
su hijo conocerá las dificultades de trabar amistad con sus companeros de
colegio y trata de ocultar en sus poemas sus primeras experiencias eróticas.
Poco después creará en su imaginación a un personaje llamado Xavier, que vive
lo que a él se le niega. Cuando acceda a la universidad y en 1948 se implante
en el país el comunismo con toda su dureza, Jaromil, convertido en un poeta
del régimen, todavía ignora que su vida no es sino una eterna huida y, lo que
es peor, que toda decisión acarrea consecuencias mucho más graves de lo que
uno imagina.
La broma es la novela de un amor, pero se trata también de la novela de una broma extraviada en un mundo que ha perdido el sentido del humor. Una chanza fútil y mal comprendida ha roto la vida de Ludvik, aterrado al advertir que su tragedia personal quedará para siempre adherida al ridículo de un chiste.
Tal vez por haber sido escritas en el periodo (entre 1959 y 1968) mas feliz de la vida de Milan Kundera, segun sus propias palabras, estas narraciones son las mas alegres, las mas seriamente desvergonzadas y las mas reflexivamente divertidas de su obra. La farandula de personajes hedonistas que desfila aqui ante nosotros en busca de los juegos multiples y contradictorios de la amistad, el amor y el sexo no puede sino incitar a la risa, atrapados como estan en el mundo loco de severidad, hermetismo e inquisicion que les rodea. Una risa autentica, traviesa; un humor sabio, sagaz y gozador, al que ya nos tiene acostumbrados el autor de La insoportable levedad del ser.
Ésta es una extraordinaria historia de amor, o sea de celos, traiciones, muerte y también de las debilidades y paradojas de la vida cotidiana de dos parejas cuyos destinos se entrelazan irremediables. Es una novela dirigida al corazón del lector, pero también a su cabeza, ya que, atrapado en la narración, él mismo termina por sentirse alguno de los personajes, cuando no todos a la vez. El amor, el deseo, el idealismo, la necesidad de independencia son los temas triviales y corrientes que no sólo dan vida a estas parejas, sino también a una reflexión más profunda que nos afecta a todos directamente cada día.
En un balneario algo trasnochado convergen ocho personas cuyas circunstancias van entretejiéndose hasta formar, con la precisión de una telaraña, una trama en la que todos acaban viéndose atrapados: el músico célebre y la hermosa enfermera que quiere quedarse embarazada; la celosa esposa del músico y el joven mecánico enamorado de la enfermera; el ex convicto, víctima de las purgas de su país, que va a despedirse de la cerebral Olga; el ginecólogo, con sus fanfarrones proyectos demográficos, y el rico excéntrico, un santo en versión moderna. la despedida tiene la ligereza de un vals, la magia de «un sueño de una noche de verano». Pero, tras esta forma intencionadamente frívola, se oculta una pregunta más grave: ¿merece el hombre vivir en esta tierra?, ¿acaso no hay que «liberar el planeta de las garras del hombre»? En este sentido, cuesta imaginar algo más glacial y más profundo que la aparente levedad de Kundera.