Un escriptor d'exit retirat es víctima d'un petit accident de trànsit sense transcendencia, pero, com que s'ha fet mal al canell, li donen la baixa i li recepten una temporada de repos. Desvagat per obligació, aprofita aquesta pausa per recordar com va coneixer per casualitat la Maria... quan ell era considerat el nou prodigi de les lletres catalanes, estava força pagat de si mateix i prou perdut a la vida.
"Con toda su elegante delgadez, irradiaba una salud de avena, una limpieza de jabón y limón, y en sus mejillas había un rubor áspero. Tenía una gran boca y una nariz respingona. Unas gafas de sol ocultaban sus ojos. Era un rostro que ya no pertenecía del todo a la infancia y que ya era de una mujer." Así describe Truman Capote a su inmortal heroína, Holly Golightly.
La casi diecinueveañera, que ha escapado del campo a la gran ciudad llena de ansias de vida, no tiene nada más que su apariencia y carisma, que le permiten jugar con los hombres y, de alguna manera, ser mantenida. A veces, en el bullicio de las fiestas de Nueva York, brilla con inocencia, pero luego la invade la "tristeza roja", esa sensación de vacío y soledad. En esos momentos, huye a la Quinta Avenida, a Tiffany, donde el brillo de los diamantes le brinda seguridad. Su vecino, un joven escritor, observa su emocionante vida y admira su ingenio y su lenguaje original. Un día, de repente, desaparece, y solo queda su gato sin nombre, cuya búsqueda emprende el narrador.
La cuestión abordada es la de un maduro señor de cincuenta y cuatro años que acaba de superar una depresión. Estado morboso en el que cayó como resultado de su inconsciente frustración al verse convertido en un funcionario, eso sí de un renombrado organismo internacional con sede en Ginebra, después de estar casi toda su vida ejerciendo de escritor y traductor, promovido por los deseos de asegurar el futuro y mejorar el presente material de los suyos.La obra es el relato en primera persona de los catorce días de vacaciones que nuestro protagonista, Sebastiá, se toma en un lluvioso mes de febrero y, abandonando su trabajo, familia y Ginebra, se traslada a un pueblecito, inmediato a Barcelona, donde tenía una casa, antaño espléndida finca con torre, propiedad familiar, en donde se mezclarán sus problemas actuales con los recuerdos de lugares, cosas y seres del pasado, de su pasado personal.