Un ventoso dia otoñal, un chico de doce años está en una playa del gris océano Atlántico, al lado del silenciado parque de atracciones y el apagado pueblo de Alhambra. Jack ha llegado aquí empujado por las circunstancias; su padre ha fallecido, su madre está agonizando y nada tiene ya sentido. Pero para Jack todo está a punto de cambiar: ha sido elegido para emprender un viaje a traves de los misteriosos Territorios...
Jean-Baptiste Grenouille tiene su marca de nacimiento: no despide ningún olor. Al mismo tiempo posee un olfato prodigioso que le permite percibir todos los olores del mundo. Desde la miseria en que nace, el protagonista escala posiciones sociales convirtiéndose en un afamado perfumista. Crea perfumes capaces de hacerle pasar inadvertido o inspira simpatía, amor... Para obtener estas fórmulas debe asesinar a jóvenes muchachas vírgenes, obtener fluidos corporales y licuar sus olores íntimos. Su arte se convierte en una suprema e inquietante prestidigitación.
Jean Baotiste Grenouille nació con muy poca suerte, y en un escenario inmundo. Su infancia pudo haber marcado lo trágico de su existencia, pero en el caso de este pobre individuo, pareciera que todo ya estaba previamente escrito. Grenouille, no obstante, creció con un terrible atributo: hipersensibilidad. La vida se encargaría de perpetuarle la condena al traerlo al mundo con la irónica condición dual de no tener olor propio pero, eso sí, poseer el más increíblemente desarrollado sentido del olfato que jamás se haya visto. Aquel virtuosismo será progresivamente ocupado por Grenouille para catalogar y entender al resto de los hombres, desapegándolo de las cosas materiales, para diseñarle un mundo propio y etéreo. Pero ... la búsqueda de la perfección lo convertirá en un vulgar asesino. El olor virginal de una niña lo seduce. Desde entonces no dejará de matar, buscando apropiarse de la fórmula del más puro perfume.