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Roger T. Ames

    Tao Te King
    Suny Series in Philosophy and Biology: Nature in Asian Traditions of Thought
    • Suny Series in Philosophy and Biology: Nature in Asian Traditions of Thought

      Essays in Environmental Philosophy

      • 360 páginas
      • 13 horas de lectura

      "In a single volume, this brings to the forefront a diversity of perspectives concerning environmental philosophy. Informed scholars reflect upon our current understanding of biology, ecology, and non-western philosophical traditions in order to rethink the platform of the conservationist's cause. Each chapter reveals important insights and contains much original thinking as contributors explore new ideological resources for managing our global environment... must reading for all concerned persons who are actively involved in defending our natural resources." —David Edward Shaner, Furman University. Here, Western environmental philosophers and some of our most distinguished representatives of Asian and comparative philosophy critically consider what Asia has to offer. The first section provides an ecological world view as a basis for comparison. Subsequent sections include chapters by leading contemporary scholars in Chinese, Japanese, Indian, and Buddhist thought that explore the Western perception of Asian traditions--the perception that Asian philosophy is a rich conceptual resource for contemporary environmental thinkers. "It would serve as valuable reading for anyone who is interested in the environment and in exploring new and traditionally Asian approaches to this crucial subject." —Shigenori Nagatomo, Temple University

      Suny Series in Philosophy and Biology: Nature in Asian Traditions of Thought
      4,3
    • Tao Te King

      Lao Tse

      • 36 páginas
      • 2 horas de lectura

      TAO TE KING. El hombre inexperimentado somete su naturaleza a los objetos exteriores, su esp�ritu se turba, entonces el alma espiritual obedece al alma animal. Lao Tse ense�a a los hombres a conservar su esp�ritu, a conservar su alma sensitiva, a actuar de modo que ambos principios no se separen. Quienes cultivan el Tao, se conducen de modo que el principio espiritual no se escape fuera del alma animal y �sta venga a morir, pues la verdadera inmortalidad se alcanza en la uni�n de las dos, cuando lo que no puede morir carga en sus espaldas lo perecedero y lo trasciende. En el momento en que el hombre comienza a nacer, se parece a un gran vac�o, luego su ser se condensa y toma un cuerpo. Por eso, el que practica el Tao se separa de su cuerpo y de sus exigencias para regresar a su esencia primitiva. El que sigue el Tao no desea estar lleno, se despoja de todo, no deja nada en su interior que pueda atarlo al mundo material. "Todas las cosas del mundo han nacido del ser, pero el ser ha nacido del no ser". De este modo, el reposo es la base y el comienzo del movimiento. "El no ser atraviesa las cosas impenetrables. Por eso s� que la quietud es �til". El sabio no act�a, se asimila al Tao, y domina el mundo. El Tao es equiparable al vac�o y es el camino, la v�a.

      Tao Te King
      4,3