Después de unas entretenidas y merecidas vacaciones en el Épido, la región del norte de Grecia, de donde el matrimonio Jaritos es originario, el comisario regresa a la rutina para encontrarse con una sorpresa: el director Guikas se jubila. La plaza quedará de momento vacante, y el ya ex director propone al ministro que sea Kostas quien ocupe el cargo de manera interina, con la secreta esperanza de que éste sepa jugar sus cartas y acabe siendo él el elegido. En éstas, un ministro, antiguo profesor universitario de Derecho, es hallado muerto en su piso; al parecer, ha ingerido una tarta envenenada entregada por un desconocido. El ministro tenía muchas virtudes, pero también algún defecto, entre otros su pasión por los dulces. Y las investigaciones parecen conducir al mundo universitario, más que al político. Kostas Jaritos tendrá que resolver este caso si quiere convertirse en «el Jefe»
Petros Markaris Libros
Petros Markaris es celebrado como uno de los autores griegos contemporáneos más exitosos. Alcanzó reconocimiento internacional gracias a sus novelas de crimen protagonizadas por el excéntrico detective ateniense Kostas Haritos. La formación de Markaris en economía y su labor como guionista informan su distintivo estilo narrativo. Sus contribuciones literarias también incluyen la traducción de obras alemanas reconocidas al griego y la colaboración en guiones cinematográficos.






Noticias de la noche
- 352 páginas
- 13 horas de lectura
Poco después del asesinato de un matrimonio de inmigrantes albaneses, un hombre, también de origen albanés, se confiesa autor del crimen. El caso, en apariencia cerrado, se desvela mucho más sórdido y complejo cuando una periodista especializada en sucesos, Yanna Karayorgui, aparece asesinada. Kostas Jaritos, comisario de la policía ateniense, es el encargado de la investigación. Genuino antihéroe de novela negra, Jaritos recurrirá a su intuición, cinismo y experiencia para desentrañar una trama de comercio clandestino, muy turbio, en el que están en juego intereses económicos de importantes organizaciones griegas y albanesas. Noticias de la noche es la primera novela de la serie policiaca protagonizada por Kostas Jaritos.
AFLUENTES - 0: Suicidio perfecto
- 398 páginas
- 14 horas de lectura
Tras haber sobrevivido al disparo recibido mientras resolvía su anterior caso (Defensa cerrada), el comisario Jaritos arrastra una aburridísima existencia de convaleciente lejos del ajetreo policial. Una noche, mientras ve pasar las noticias por el odiado televisor, una escena lo arranca de cuajo de la mediocre monotonía en que ha caído: en medio de una entrevista, un célebre empresario griego saca una pistola y comete un acto que deja pasmados a todos los televidentes. ¿Por qué un hombre de negocios tan discreto y bien considerado realiza una acción tan espectacular? El instinto del viejo sabueso despierta y Jaritos se pone en movimiento. Aunque está de baja y otra persona ha ocupado su despacho en las dependencias de la policía, el olfato del comisario es insustituible para esclarecer un caso cuyas repercusiones aumentan cada día.Las pesquisas de Jaritos nos llevarán por la Atenas olímpica, donde se percibe la corrupción inmobiliaria y la modernización creciente convive con el café al más puro estilo griego.«Márkaris dibuja un cuadro lleno de vitalidad de la Atenas contemporánea. Con humor, encanto e ironía urde una sagaz y emocionante trama criminal protagonizada por unos personajes que destacan por su verosimilitud. No hay una separación tajante entre lo bueno y lo malo, y víctimas y verdugos se presentan por igual como figuras ambiguas y casi siempre enigmáticas.»
In seinen Krimis schickt Petros Markaris Kommissar Charitos durch das Labyrinth von Athen jetzt nimmt er den Leser mit und fährt mit ihm einmal quer durch die Stadt, mit der Linie 1 der altehrwürdigen Metro. "
Petros Markaris über seine Liebe zu Istanbul, seine Hassliebe zu Athen und seine besondere Beziehung zur deutschen Kultur Bekenntnisse eines Kosmopoliten.
Titoli di coda
- 311 páginas
- 11 horas de lectura
Un imprenditore greco-tedesco si uccide ad Atene. Ma all’ambasciata tedesca giunge un biglietto, firmato “I Greci degli anni ’50”, in cui si sostiene che si è trattato di un omicidio. Ed ecco verificarsi altre morti a breve distanza di tempo: il proprietario di una scuola privata, un faccendiere che faceva da mediatore tra gli imprenditori e gli amministratori intascando e distribuendo bustarelle, e infine due proprietari agricoli. Ogni volta la “rivendicazione” via Internet arriva puntuale. Il commissario Charitos ha nuovo pane per i suoi denti. E adesso deve anche proteggere la figlia, aggredita da membri di “Alba dorata” a causa del suo impegno a favore degli immigrati. L’epilogo della serie sulla Crisi ci mette di fronte al consueto scenario di corruzione sociale e caduta libera dei valori. Presi per mano dagli eventi incontrollabili che Petros Markaris sa descrivere con la minuzia e la suspense del vero giallista, guardiamo con gli occhi del commissario come fossero i nostri, alla ricerca insieme a lui del bandolo della matassa. Quanto mai fitta, in questo episodio finale, e con sorprese a raffica, fra azione pura e ironia a denominazione di origine controllata.
Un gruppo di terroristi di estrema destra, che vorrebbero riportare la Grecia agli antichi valori rurali in opposizione al lassismo dei costumi e al trionfo indiscriminato dei mass media, si impossessa di un traghetto con trecento passeggeri a bordo. Non sarà un caso come gli altri, perché su quella nave c’è Katrina, la figlia del commissario Charitos. E come se non bastasse, c’è in azione anche un efferato serial killer, che scova i suoi bersagli nel mondo corrotto della pubblicità. Un incredibile intrigo a base di movimenti fondamentalisti, ex colonnelli che non demordono, politica sporca, sangue a fiumi: il tutto sullo sfondo di un’Atene spettrale e insidiosa che ha bisogno solo della sagacia e dell’ironia proverbiale di Charitos per svelare d’un colpo i suoi oscuri segreti. Con La lunga estate calda del commissario Charitos , Petros Markaris ci offre un altro dei suoi gialli al calor bianco, per lasciarci ancora una volta senza fiato, in corsa insieme a lui per individuare il bandolo di una ingarbugliata matassa noir.



