A quienes les gusta leer o jugar con las palabras, o bien sorprenderse con ellas, y a quienes quizá alguna vez se asustaron con términos como palíndromo, jitanjáfora, hipérbaton, acróstico, anagrama, perífrasis o eufemismo, se les brinda ahora la oportunidad, con La tienda de palabras, de entender sus significados para que queden de una vez para siempre aclarados. Por medio de juegos con letras y palabras, de citas de autores conocidos, y de una trama llena de suspense, el protagonista de esta novela se verá envuelto en una conspiración encaminada a hacer desaparecer las palabras más apreciadas e insustituibles, que llevará al lector a un mundo lleno de sorpresas donde las palabras se convierten en piezas de un juego interminable.
Jesús Marchamalo Libros
Este autor es un distinguido periodista y escritor con una amplia experiencia en medios de comunicación. Su obra se centra con frecuencia en temas de lenguaje, literatura y cultura, aprovechando su profundo conocimiento del periodismo y la radio. Su escritura se caracteriza por su precisión y una profunda comprensión del arte de la comunicación. Sus exploraciones literarias profundizan en las intrincadas conexiones entre las palabras, los libros y la sociedad.



Bocadillos de delfín
Anuncios y vida cotidiana en la España de la postguerra
- 223 páginas
- 8 horas de lectura
Die Eroberung der Pole
Nansen, Amundsen und die Fram
Am Ende des 19. Jahrhunderts und zu Beginn des 20. Jahrhunderts war das Erreichen der Pole eine prestigeträchtige, schwierige und gefährliche Herausforderung. Entdecker und Abenteurer versuchten vergeblich, persönliche und nationale Ruhm zu erlangen, indem sie ihr Leben in den polaren Eisflächen riskierten. Bis Fridtjof Nansen, ein visionärer Norweger, neue Wege für die arktischen Erkundungen eröffnete. Er erreichte den Nordpol nicht, kam ihm jedoch 1893 sehr nahe. Wenig später, 1910, eroberte ein weiterer Norweger, Roald Amundsen, den Südpol und hielt Temperaturen von 45 Grad unter Null stand. Sein Rivale, der Engländer Robert Falcon Scott, erreichte einen Monat später den Pol und verlor sein Leben auf der Rückreise. Gemeinsam war den Norwegern, dass sie ein außergewöhnliches Schiff teilten, das einzige, das beide Pole befuhr, die Fram.