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  • 125 páginas
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"Son sátiras de estirpe medieval. Tienen la gravedad de las 'Danzas de la muerte' (por lo que tienen de moralizadoras) y la procacidad de las 'Coplas de Mingo Revulgo' o las 'del Provincial'. Todo ello potenciado por las calidades de su prosa única y su desbordada imaginación. Pinta un mundo que hierve -es la hora del Barroco, lo dinámico, vital y conceptista-, poblado de arquetipos -escribanos, médicos, avaros, taberneros, sastres, pasteleros-. Un mundo de seres fantasmales y enloquecidos, más símbolos que criaturas de carne y hueso. Mundo de locos, cuyo grado mayor de locura lo ocupan los poetas, los músicos, los enamorados y los valientes, enumeración que nos informa acerca del escepticismo y el pesimismo quevedianos. Finalmente, la prosa, chispeante, empedrada de hallazgos, neologismos, guiños de ojo, gestos de complicidad. Enfrentarse a ella es como boxear con un púgil de cuatro brazos: siempre te llega un nuevo golpe cuando aún no te has repuesto del anterior." José Hierro

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Sueños y discursos, Francisco de Quevedo, James O. Crosby, José Hierro

Idioma
Publicado en
1999
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(Tapa dura)
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3,6
Muy bueno
26 Valoraciones

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Idioma
Español
Editorial
Castalia
Publicado en
1999
Formato
Tapa dura
Páginas
125
ISBN10
8481301906
ISBN13
9788481301908
Serie
Calificación
3,55 de 5
Descripción
"Son sátiras de estirpe medieval. Tienen la gravedad de las 'Danzas de la muerte' (por lo que tienen de moralizadoras) y la procacidad de las 'Coplas de Mingo Revulgo' o las 'del Provincial'. Todo ello potenciado por las calidades de su prosa única y su desbordada imaginación. Pinta un mundo que hierve -es la hora del Barroco, lo dinámico, vital y conceptista-, poblado de arquetipos -escribanos, médicos, avaros, taberneros, sastres, pasteleros-. Un mundo de seres fantasmales y enloquecidos, más símbolos que criaturas de carne y hueso. Mundo de locos, cuyo grado mayor de locura lo ocupan los poetas, los músicos, los enamorados y los valientes, enumeración que nos informa acerca del escepticismo y el pesimismo quevedianos. Finalmente, la prosa, chispeante, empedrada de hallazgos, neologismos, guiños de ojo, gestos de complicidad. Enfrentarse a ella es como boxear con un púgil de cuatro brazos: siempre te llega un nuevo golpe cuando aún no te has repuesto del anterior." José Hierro