Bookbot

Los Diarios de Nanny

Valoración del libro

Parámetros

  • 392 páginas
  • 14 horas de lectura

Más información sobre el libro

Si eres entusiasta, alegre, te gusta trabajar en turnos de dieciséis horas, que te vomiten encima, que te paguen poco y sin regularidad, y, sobre todo, si no te tomas las cosas muy a pecho por qué no trabajas de niñera? mientras estudia y se costea su microscópico apartamento, Nanny empieza a trabajar cuidando al hijo de los riquísimos Señores X. íNo sabe lo que le espera! Pronto aprenderá a hacer todo lo necesario para que la Señora X, tenga un buen día. Y que Grayer, el niño, coma sólo alimentos orgánicos y se mantenga cuerdo en medio de esa loca familia. Y deberá acostumbrarse a que el Señor X la trate como si fuera invisible. Y, más importante aún, a conservar el sentido del humor, cuidar de su gato George y atraer la atención del estupendo vecino del sexto.

Compra de libros

Los Diarios de Nanny, Emma McLaughlin, Nicola Kraus

Idioma
Publicado en
2003
product-detail.submit-box.info.binding
(Tapa blanda)
Te avisaremos por correo electrónico en cuanto lo localicemos.

Métodos de pago

3,5
Bueno
379459 Valoraciones

Nos falta tu reseña aquí

Título
Los Diarios de Nanny
Idioma
Español
Publicado en
2003
Formato
Tapa blanda
Páginas
392
ISBN10
8420465607
ISBN13
9788420465609
Primera publicación
2002
Título original
The Nanny Diaries
Calificación
3,45 de 5
Descripción
Si eres entusiasta, alegre, te gusta trabajar en turnos de dieciséis horas, que te vomiten encima, que te paguen poco y sin regularidad, y, sobre todo, si no te tomas las cosas muy a pecho por qué no trabajas de niñera? mientras estudia y se costea su microscópico apartamento, Nanny empieza a trabajar cuidando al hijo de los riquísimos Señores X. íNo sabe lo que le espera! Pronto aprenderá a hacer todo lo necesario para que la Señora X, tenga un buen día. Y que Grayer, el niño, coma sólo alimentos orgánicos y se mantenga cuerdo en medio de esa loca familia. Y deberá acostumbrarse a que el Señor X la trate como si fuera invisible. Y, más importante aún, a conservar el sentido del humor, cuidar de su gato George y atraer la atención del estupendo vecino del sexto.