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- 150 páginas
- 6 horas de lectura
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Los textos que componen este libro no son relatos de viajes, sino relatos sobre el viaje y su imposibilidad. La literatura es siempre una senda condenada a atravesar el corazón de las tinieblas. Lo que diferencia al viajero del turista es su capacidad de prescindir de toda certeza y aceptar que el camino puede hacer de él un ser nuevo. La literatura de riesgo posee esa misma naturaleza, y el viajero literario -todos lo son, dice Chatwin- no abarca el paisaje con la mirada, pero con ese único equipaje útil el escritor tratará de reelaborar su propia cartografía del mundo. Viajar no es llegar, sino ir; del mismo modo que escribir no es resolver, sino intentarlo , anota Javier Reverte en el pasaporte de esta antología, mientras le extiende un billete de ida a sus once autores, para quienes la literatura acaso sea la única manera de concebir el viaje que les espera. Aquí brotan y confluyen -como los ríos de ese condado ficticio de Faulkner- los imaginarios de once miradas. Sobre tierra plana discurre desde ahora su camino, la dichosa incertidumbre de la escritura.
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Sobre tierra plana, Mauricio Aguilera
- Idioma
- Publicado en
- 2008
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- (Tapa blanda)
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- Título
- Sobre tierra plana
- Subtítulo
- Proyecto Yoknapatawpha
- Idioma
- Español
- Autores
- Mauricio Aguilera
- Publicado en
- 2008
- Formato
- Tapa blanda
- Páginas
- 150
- ISBN10
- 8493561819
- ISBN13
- 9788493561819
- Serie
- Etiquetas
- No ficción, Ciencias sociales, Mapas y viajes, Literatura mundial, Historias reales, Viajes, Aventura, Temática filosófica, Filosofía, Periodismo & Ensayos
- Descripción
- Los textos que componen este libro no son relatos de viajes, sino relatos sobre el viaje y su imposibilidad. La literatura es siempre una senda condenada a atravesar el corazón de las tinieblas. Lo que diferencia al viajero del turista es su capacidad de prescindir de toda certeza y aceptar que el camino puede hacer de él un ser nuevo. La literatura de riesgo posee esa misma naturaleza, y el viajero literario -todos lo son, dice Chatwin- no abarca el paisaje con la mirada, pero con ese único equipaje útil el escritor tratará de reelaborar su propia cartografía del mundo. Viajar no es llegar, sino ir; del mismo modo que escribir no es resolver, sino intentarlo , anota Javier Reverte en el pasaporte de esta antología, mientras le extiende un billete de ida a sus once autores, para quienes la literatura acaso sea la única manera de concebir el viaje que les espera. Aquí brotan y confluyen -como los ríos de ese condado ficticio de Faulkner- los imaginarios de once miradas. Sobre tierra plana discurre desde ahora su camino, la dichosa incertidumbre de la escritura.


