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Mrs. Parkington

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En la primera página de esta espléndida novela conocemos a Susie Parkington, que a sus ochenta y cuatro años se viste para la cena de Navidad en una mansión de Manhattan. Corren los años posteriores a la gran crisis de 1929, pero su patrimonio ha resistido los peores embates gracias a la astucia de Gus Parkington, que murió hace años. Cuando la señora entra en el salón para tomar el aperitivo con hijos y nietos, el espectáculo es patético: quienes no se han desmoronado bajo el peso del aburrimiento, se han casado de la peor manera; quienes no han robado, traficando con acciones de poco valor, se han dejado estafar persiguiendo quimeras. Todos aguardan con impaciencia que la mujer descanse en paz y la herencia se reparta, pero tendrán que esperar: Susie sigue firme, al mando, procurando que el futuro sea un lugar donde el trabajo honesto tenga sentido. Esa mujer fuerte e inteligente, que gobierna las intrigas de Wall Street y camina por las calles de Nueva York de principios del siglo XX, es una mujer de hoy: su mundo es el nuestro, la corrupción casi la misma, y lo que de verdad ha variado es el largo de nuestras faldas.

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Mrs. Parkington, Louis Bromfield

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3,9
Muy bueno
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Título
Mrs. Parkington
Idioma
Español
Editorial
La nave
Formato
Tapa dura
Serie
Primera publicación
1943
Título original
Mrs. Parkington
Calificación
3,85 de 5
Descripción
En la primera página de esta espléndida novela conocemos a Susie Parkington, que a sus ochenta y cuatro años se viste para la cena de Navidad en una mansión de Manhattan. Corren los años posteriores a la gran crisis de 1929, pero su patrimonio ha resistido los peores embates gracias a la astucia de Gus Parkington, que murió hace años. Cuando la señora entra en el salón para tomar el aperitivo con hijos y nietos, el espectáculo es patético: quienes no se han desmoronado bajo el peso del aburrimiento, se han casado de la peor manera; quienes no han robado, traficando con acciones de poco valor, se han dejado estafar persiguiendo quimeras. Todos aguardan con impaciencia que la mujer descanse en paz y la herencia se reparta, pero tendrán que esperar: Susie sigue firme, al mando, procurando que el futuro sea un lugar donde el trabajo honesto tenga sentido. Esa mujer fuerte e inteligente, que gobierna las intrigas de Wall Street y camina por las calles de Nueva York de principios del siglo XX, es una mujer de hoy: su mundo es el nuestro, la corrupción casi la misma, y lo que de verdad ha variado es el largo de nuestras faldas.