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Desde 1949, año en que llegó clandestinamente a Argentina, y hasta su muerte en 1979, Josef Mengele, bajo otros nombres (pero por un tiempo con el suyo), se escondió, o vivió «discretamente», en Argentina, Paraguay y Brasil. Sostenido económica y moralmente por su familia desde Alemania o por oportunos «protectores» filonazis, y protegido por Perón y Stroessner (entre otros), el médico que en Auschwitz cometió atrocidades sinnúmero nunca fue detenido ni juzgado, a pesar de que lo buscaban el Mosad y Simon Wisenthal. Soberbio, vanidoso y convencido hasta el final de haberse sacrificado por Alemania y la humanidad, el llamado Ángel de la Muerte trató de llevar una vida corriente (casarse, tener hijos, trabajar), e incluso regresó en dos ocasiones a Europa, hasta que se convirtió en un claustrofóbico prisionero de sus propias esperanzas. El relato frío, preciso y esclarecedor de sus pasos hasta el fin de sus días, y de todas las complicidades personales y políticas que explican por qué nunca pagó por sus crímenes, dibuja un retrato muy difícil de olvidar.
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La desaparición de Josef Mengele, Olivier Guez, Javier Albiñana
- Idioma
- Publicado en
- 2018
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- (Tapa blanda)
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- Título
- La desaparición de Josef Mengele
- Idioma
- Español
- Autores
- Olivier Guez, Javier Albiñana
- Editorial
- Tusquets Editores
- Publicado en
- 2018
- Formato
- Tapa blanda
- Páginas
- 256
- ISBN10
- 8490665370
- ISBN13
- 9788490665374
- Serie
- Etiquetas
- Ficción, Tema histórico, Novelas históricas, Francia, Alemania, Segunda Guerra Mundial, Siglo XX, Literatura francesa, Holocausto, Escape, Nazismo, Época de posguerra, América del Sur, Brasil, Nazis, Exilio, Argentina, Mosad, Paraguay, Josef Mengele
- Primera publicación
- 2017
- Título original
- La disparition de Josef Mengele
- Calificación
- 3,85 de 5
- Descripción
- Desde 1949, año en que llegó clandestinamente a Argentina, y hasta su muerte en 1979, Josef Mengele, bajo otros nombres (pero por un tiempo con el suyo), se escondió, o vivió «discretamente», en Argentina, Paraguay y Brasil. Sostenido económica y moralmente por su familia desde Alemania o por oportunos «protectores» filonazis, y protegido por Perón y Stroessner (entre otros), el médico que en Auschwitz cometió atrocidades sinnúmero nunca fue detenido ni juzgado, a pesar de que lo buscaban el Mosad y Simon Wisenthal. Soberbio, vanidoso y convencido hasta el final de haberse sacrificado por Alemania y la humanidad, el llamado Ángel de la Muerte trató de llevar una vida corriente (casarse, tener hijos, trabajar), e incluso regresó en dos ocasiones a Europa, hasta que se convirtió en un claustrofóbico prisionero de sus propias esperanzas. El relato frío, preciso y esclarecedor de sus pasos hasta el fin de sus días, y de todas las complicidades personales y políticas que explican por qué nunca pagó por sus crímenes, dibuja un retrato muy difícil de olvidar.


