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Es de noche en Santiago de Compostela y Nano, un hombre algo apocado, más sombra que cuerpo, cavila despierto en la cama de un hospital. A su lado descansa un viejo que ya es puro pellejo. De repente, algo rompe el silencio de las primera horas de la madrugada: es la voz del anciano que reclama atención, pues es mucho lo que tiene que contar. Así, entre el sueño y la vigilia, el delirio y la blasfemia, va desgranándose la larga historia de ese hombre sin nombre que en sus casi cien años de vida disfrutó del mal matando y violando, penetrando la carne doliente de los vivos para buscar la razón de su ser. Fue hijo y hermano en una aldea gallega, fue soldado en Madrid, en Berlín y en Leningrado; leyó a Jünger y conoció a Valle-Inclán, a Cela y a Torrente Ballester; fue médico luego durante un tiempo, e incluso llegó a ser padre, pero las palabras que ahora escupe son las de un criminal que se jacta de sus pecados porque son suyos, y no busca el consuelo del perdón. El viejo habla, sueña, recuerda. Nano escucha, intuyendo que algo suyo va a morir cuando finalmente ese monstruo descanse, y nosotros sentimos cómo Suso de Toro va dibujando el rostro de un fantasma siniestro que ha recorrido Europa a lo largo del siglo xx. Su nombre, nadie lo sabe ni lo necesita: basta con leer para saber que ahí está la historia de todos.
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Hombre sin nombre, Suso de Toro
- Idioma
- Publicado en
- 2006
- Encuadernación
- (Tapa dura)
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- Título
- Hombre sin nombre
- Idioma
- Español
- Autores
- Suso de Toro
- Editorial
- Lumen
- Publicado en
- 2006
- Formato
- Tapa dura
- Páginas
- 416
- ISBN10
- 8426415504
- ISBN13
- 9788426415509
- Serie
- Etiquetas
- Ficción, Literatura española, Siglo XXI, Barcelona
- Calificación
- 3 de 5
- Descripción
- Es de noche en Santiago de Compostela y Nano, un hombre algo apocado, más sombra que cuerpo, cavila despierto en la cama de un hospital. A su lado descansa un viejo que ya es puro pellejo. De repente, algo rompe el silencio de las primera horas de la madrugada: es la voz del anciano que reclama atención, pues es mucho lo que tiene que contar. Así, entre el sueño y la vigilia, el delirio y la blasfemia, va desgranándose la larga historia de ese hombre sin nombre que en sus casi cien años de vida disfrutó del mal matando y violando, penetrando la carne doliente de los vivos para buscar la razón de su ser. Fue hijo y hermano en una aldea gallega, fue soldado en Madrid, en Berlín y en Leningrado; leyó a Jünger y conoció a Valle-Inclán, a Cela y a Torrente Ballester; fue médico luego durante un tiempo, e incluso llegó a ser padre, pero las palabras que ahora escupe son las de un criminal que se jacta de sus pecados porque son suyos, y no busca el consuelo del perdón. El viejo habla, sueña, recuerda. Nano escucha, intuyendo que algo suyo va a morir cuando finalmente ese monstruo descanse, y nosotros sentimos cómo Suso de Toro va dibujando el rostro de un fantasma siniestro que ha recorrido Europa a lo largo del siglo xx. Su nombre, nadie lo sabe ni lo necesita: basta con leer para saber que ahí está la historia de todos.

