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Biblioteca Megan Maxwell: ¿Y si lo probamos...?

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  • 496 páginas
  • 18 horas de lectura

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¡Hola! Soy Verónica Jiménez, tengo treinta y ocho años y me considero una mujer independiente y trabajadora, aunque admito que soy un poco cabezota y controladora. Creía en los cuentos de hadas hasta que mi príncipe se convirtió en un sapo, lo que me llevó a establecer tres reglas para disfrutar del sexo sin compromiso. La primera: no involucrarme con hombres casados, ya que respeto y no haría algo que no quisiera que me hicieran. La segunda: nunca mezclar trabajo y diversión. Y la tercera: siempre con hombres menores de treinta años, porque sé que ellos buscan lo mismo que yo: ¡disfrutar! Estas normas me han funcionado bien, pero en un viaje de trabajo conocí a Naím Acosta, un hombre de unos cuarenta años, seguro de sí mismo, atractivo y romántico, que me tiene completamente descontrolada. Su sola presencia acelera mi corazón, y su voz me hace sentir cosas intensas. A pesar de nuestras diferencias, la atracción entre nosotros es innegable, y no paramos de chocar y experimentar. Mejor dejo que lo descubras tú misma. ¿Te atreverías a probar?

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Biblioteca Megan Maxwell: ¿Y si lo probamos...?, Megan Maxwell

Idioma
Publicado en
2022
Encuadernación
(Tapa blanda),
Estado del libro
Dañado
Precio
1,73 €

Métodos de pago

3,5
Bueno
18 Valoraciones

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Título
Biblioteca Megan Maxwell: ¿Y si lo probamos...?
Idioma
Español
Editorial
Esencia
Publicado en
2022
Formato
Tapa blanda
Páginas
496
ISBN10
8408258508
ISBN13
9788408258506
Serie
Categorías
Calificación
3,5 de 5
Descripción
¡Hola! Soy Verónica Jiménez, tengo treinta y ocho años y me considero una mujer independiente y trabajadora, aunque admito que soy un poco cabezota y controladora. Creía en los cuentos de hadas hasta que mi príncipe se convirtió en un sapo, lo que me llevó a establecer tres reglas para disfrutar del sexo sin compromiso. La primera: no involucrarme con hombres casados, ya que respeto y no haría algo que no quisiera que me hicieran. La segunda: nunca mezclar trabajo y diversión. Y la tercera: siempre con hombres menores de treinta años, porque sé que ellos buscan lo mismo que yo: ¡disfrutar! Estas normas me han funcionado bien, pero en un viaje de trabajo conocí a Naím Acosta, un hombre de unos cuarenta años, seguro de sí mismo, atractivo y romántico, que me tiene completamente descontrolada. Su sola presencia acelera mi corazón, y su voz me hace sentir cosas intensas. A pesar de nuestras diferencias, la atracción entre nosotros es innegable, y no paramos de chocar y experimentar. Mejor dejo que lo descubras tú misma. ¿Te atreverías a probar?