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Anónimo Don Ramón Menéndez Pidal señaló en un estudio sobre el Poema de mio Cid, que dos autores podían estar detrás del único poema épico que se conserva en un manuscrito también único: el juglar de San Esteban de Gormaz (hacedor de una primera versión hacia 1110 y cercana a la muerte de El Cid, en 1099) y el juglar de Medinaceli, cuya interpretación realizó alrededor de 1140. Otra hipótesis concede a Per Abbat no sólo la copia sino la autoría, fechada alrededor de 1207. Poema de mio Cid El autor de esta primera obra de la poesía épica española se introduce, para construir un héroe, en los pensamientos, palabras y hazañas de Rodrigo Díaz de Vivar --hecho caballero por el rey Sancho II de Castilla--. En ocasiones tergiversa la realidad en aras del arte. La épica medieval se difundía oralmente y los juglares veían recompensados sus esfuerzos con dinero, vino (para aclarar la garganta, según argumentaban) y alguna que otra prenda.
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Clásicos Españoles - 1: Poema de mio Cid, Anonymous
- Idioma
- Publicado en
- 1905
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- (Tapa blanda),
- Estado del libro
- Bueno
- Precio
- 1,39 €
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- Título
- Clásicos Españoles - 1: Poema de mio Cid
- Idioma
- Español
- Autores
- Anonymous
- Editorial
- Diario El País
- Publicado en
- 1905
- Formato
- Tapa blanda
- Páginas
- 301
- ISBN10
- 8498150264
- ISBN13
- 9788498150261
- Serie
- Descripción
- Anónimo Don Ramón Menéndez Pidal señaló en un estudio sobre el Poema de mio Cid, que dos autores podían estar detrás del único poema épico que se conserva en un manuscrito también único: el juglar de San Esteban de Gormaz (hacedor de una primera versión hacia 1110 y cercana a la muerte de El Cid, en 1099) y el juglar de Medinaceli, cuya interpretación realizó alrededor de 1140. Otra hipótesis concede a Per Abbat no sólo la copia sino la autoría, fechada alrededor de 1207. Poema de mio Cid El autor de esta primera obra de la poesía épica española se introduce, para construir un héroe, en los pensamientos, palabras y hazañas de Rodrigo Díaz de Vivar --hecho caballero por el rey Sancho II de Castilla--. En ocasiones tergiversa la realidad en aras del arte. La épica medieval se difundía oralmente y los juglares veían recompensados sus esfuerzos con dinero, vino (para aclarar la garganta, según argumentaban) y alguna que otra prenda.


