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Fábula - 184: El testamento francés

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Este es el relato de un hombre, nacido en las heladas estepas siberianas y obsesionado con una fabulosa Atlántida, y de su excepcional abuela materna, Charlotte, fuente inagotable de historias que, a lo largo de su vida extraordinaria, le va contando casi desde la cuna. Hija de una familia francesa que se traslada a Rusia en 1903, poco después de la visita del zar Nicolás II a París, Charlotte, que es una mujer culta, nostálgica de la ciudad y de sus cafés iluminados, pese a la dura travesía de episodios atroces, les habla a sus nietos, hijos de la era postestalinista, de hechos extravagantes extraídos de viejos periódicos ocultos en una maleta que ha escapado por milagro a dramáticos éxodos y desgarradas vivencias. Pero también les cuenta fábulas, les lee extraños textos, les recita poemas en francés, les enseña viejas fotos que los trasladan muy lejos de su miserable realidad y que los convencen de que la Atlántida a lo mejor existe... ¡y de que bien merece ser conquistada! Y así lo hizo Makine: encontró su Atlántida no sólo en Francia, sino en su lengua, en la lengua de las historias de Charlotte.

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Fábula - 184: El testamento francés, Andreï Makine

Idioma
Publicado en
2002
Encuadernación
(Tapa blanda),
Estado del libro
Bueno
Precio
7,79 €

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Título
Fábula - 184: El testamento francés
Idioma
Español
Publicado en
2002
Formato
Tapa blanda
Páginas
296
ISBN10
8483107996
ISBN13
9788483107997
Serie
Descripción
Este es el relato de un hombre, nacido en las heladas estepas siberianas y obsesionado con una fabulosa Atlántida, y de su excepcional abuela materna, Charlotte, fuente inagotable de historias que, a lo largo de su vida extraordinaria, le va contando casi desde la cuna. Hija de una familia francesa que se traslada a Rusia en 1903, poco después de la visita del zar Nicolás II a París, Charlotte, que es una mujer culta, nostálgica de la ciudad y de sus cafés iluminados, pese a la dura travesía de episodios atroces, les habla a sus nietos, hijos de la era postestalinista, de hechos extravagantes extraídos de viejos periódicos ocultos en una maleta que ha escapado por milagro a dramáticos éxodos y desgarradas vivencias. Pero también les cuenta fábulas, les lee extraños textos, les recita poemas en francés, les enseña viejas fotos que los trasladan muy lejos de su miserable realidad y que los convencen de que la Atlántida a lo mejor existe... ¡y de que bien merece ser conquistada! Y así lo hizo Makine: encontró su Atlántida no sólo en Francia, sino en su lengua, en la lengua de las historias de Charlotte.