William Shakespeare es posiblemente el poeta y dramaturgo más influyente de nuestro tiempo. Hombres de imaginación inagotalbes, fue admirado por los grandes poetas del romanticismo alemán, autores franceses, compositores de opera italianos y pintores de todo el mundo. Este volumen recoge las tragedias más importantes del autor -Hamlet, Macbeth, El Rey Lear, Otelo, Romeo y Julieta, Julio César. Una edición indispensable de Shakespeare en la literatura.
El Rey Lear, de William Shakespeare, es una tragedia clásica que aborda la traición, la locura y el poder a través de diálogos poéticos y personajes complejos. Esta obra es esencial para comprender la maestría de Shakespeare y su impacto en la literatura, recomendada para quienes aprecian la dramaturgia clásica y temas universales.
La historia original del moro de Venecia, de Gianbattista Giraldi Cinthio
(1565), sirvió a William Shakespeare para crearáOtelo, la única de sus grandes
tragedias basada en una obra de ficción.á Contraviniendo la imagen isabelina
del moro, Shakespeare invierte los papeles de los protagonistas y otorga al
moro Otelo el carácter de hombre noble y aristocrático, mientras que reserva
para el italiano Yago la perversidad y la hipocresía, desarrollando en él uno
de los estudios más profundos del mal. Al final, el protagonista, como un
auténtico héroe trágico, consciente de su degradación y de su pérdida, escribe
su propio epitafio, con la angustia del héroe destrozado.á Traducción y
edición de Ángel-Luis Pujante, premio Nacional de Traducción.
Palabras al lector: EN UNA ATMÓSFERA DE FIEBRE Y ALUCINACIÓN. Si en Macbeth el escenario termina salpicado de sangre, en Hamlet sólo quedan la duda y el tormento. El drama Hamletiano carece de soporte real y los personajes atrapados en sus hilos se desplazan en una atmósfera de ingravidez, que dispone de ellos a su antojo. Es corriente afirmar que si el fantasma de la torre de Elsinor se hubiera aparecido a Macbeth, este hubiera consumado en el acto su venganza dando muerte al usurpador sobre su propio lecho. Hamlet, en cambio, convoca a sus espectadores durante cinco actos para demostrarles cómo no lo hace. Esa misma espera dura ya cuatro siglos y ha hecho que la duda de Hamlet, a un tiempo reflexiva, desesperanzada y melancólica, haya pasado a formar parte de los devaneos e incertidumbres de la mente y de las eternas preguntas conque el hombre interpela a sus destino. Hamlet hace posible que el teatro dentro del teatro pueda tener lugar desde el comienzo del mismo de la acción, de manera que el espectador, lector en nuestro caso, deja a un lado las apariencias de una trama convencional, e intuye en las elucubraciones y desvaríos del joven Hamlet, la revelación de un oscura verdad, nunca enteramente revelada. Hamlet-Macbeth, dos extremos irredimibles de la eterna insatisfacción humana. Salvador Garmendia
El mundo cómico de Shakespeare empieza a incorporarse a nuestra serie con sus dos piezas, quizá, más caracterizadas, en sentidos muy diversos: Un sueño de la noche de San Juan, deslumbrante fantasía en que se alternan planos de magia y planos de realidad, y Las alegres casadas de Windsor, donde Falstaff, el caballero juerguista y bebedor, corruptor de un príncipe, en Enrique IV, llena con su gran humanidad esta farsa donde queda en ridículo como víctima de unas malignas señoras.