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- 320 páginas
- 12 horas de lectura
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«El laberinto de las aceitunas» sitúa nuevamente en el centro de una espiral de intriga al detective manicomial y paródico que protagonizará «El misterio de la cripta embrujada». Arrastrado por el azar más disparatado, en esta ocasión ha de enfrentarse a una desconocida red de maleantes que a toda costa trata de recuperar un maletín repleto de dinero y perdido en curiosas circunstancias. No es menos deslumbrante aquí que en sus obras anteriores la capacidad de Eduardo Mendoza para la escritura que contiene en sí su propia caricatura, a la vez que la de un género, el policíaco, y la de una sociedad multiforme, ridícula y degradante que sólo puede ser reconocida a través de los más variados registros expresivos. Pero su imaginación literaria va esta vez todavía más lejos: en un triple salto mortal llega, por la distorsión de la peripecia policial, no ya al reino del humor y el absurdo, sino al de la fabulación que roza, tras lo esperpéntico, el área del prodigio surreal.
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El laberinto de las aceitunas, Eduardo Mendoza
- Idioma
- Publicado en
- 2016
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- (Tapa blanda)
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- Idioma
- Español
- Autores
- Eduardo Mendoza
- Editorial
- Booket
- Publicado en
- 2016
- Formato
- Tapa blanda
- Páginas
- 320
- ISBN10
- 8432225886
- ISBN13
- 9788432225888
- Serie
- Etiquetas
- Ficción, Novela negra & Thriller, Humor, Thriller, Novela negra clásica, Literatura española, España
- Calificación
- 3,75 de 5
- Descripción
- «El laberinto de las aceitunas» sitúa nuevamente en el centro de una espiral de intriga al detective manicomial y paródico que protagonizará «El misterio de la cripta embrujada». Arrastrado por el azar más disparatado, en esta ocasión ha de enfrentarse a una desconocida red de maleantes que a toda costa trata de recuperar un maletín repleto de dinero y perdido en curiosas circunstancias. No es menos deslumbrante aquí que en sus obras anteriores la capacidad de Eduardo Mendoza para la escritura que contiene en sí su propia caricatura, a la vez que la de un género, el policíaco, y la de una sociedad multiforme, ridícula y degradante que sólo puede ser reconocida a través de los más variados registros expresivos. Pero su imaginación literaria va esta vez todavía más lejos: en un triple salto mortal llega, por la distorsión de la peripecia policial, no ya al reino del humor y el absurdo, sino al de la fabulación que roza, tras lo esperpéntico, el área del prodigio surreal.





