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Un viejo que leía novelas de amor

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  • 137 páginas
  • 5 horas de lectura

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Antonio José Bolívar Proano vive en El Idilio, un pueblo remoto en la región amazónica de los indios shuar (mal llamados jíbaros), y con ellos aprendió a conocer la selva y sus leyes, a respetar a los animales y los indígenas que la pueblan, pero también a cazar el temible tigrillo como ningún blanco jamás pudo hacerlo. Un buen día decidió leer con pasión las novelas de amor «del verdadero, del que hace sufrir» que dos veces al año le lleva el dentista Rubicundo Loachamín para distraer las solitarias noches ecuatoriales de su incipiente vejez. En ellas intenta alejarse un poco de la fanfarrona estupidez de esos codiciosos forasteros que creen dominar la selva porque van armados hasta los dientes pero que no saben cómo enfrentarse a una fiera enloquecida porque le han matado las crías. Descritas en un lenguaje cristalino, escueto y preciso, las aventuras y las emociones del viejo Bolívar Proano difícilmente abandonarán nuestra memoria.

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Un viejo que leía novelas de amor, Luis Sepúlveda

Idioma
Publicado en
1998
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(Tapa blanda)
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3,9
Muy bueno
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Idioma
Español
Publicado en
1998
Formato
Tapa blanda
Páginas
137
ISBN10
0140271414
ISBN13
9780140271416
Serie
Primera publicación
1988
Título original
Un viejo que leía novelas de amor
Calificación
3,9 de 5
Descripción
Antonio José Bolívar Proano vive en El Idilio, un pueblo remoto en la región amazónica de los indios shuar (mal llamados jíbaros), y con ellos aprendió a conocer la selva y sus leyes, a respetar a los animales y los indígenas que la pueblan, pero también a cazar el temible tigrillo como ningún blanco jamás pudo hacerlo. Un buen día decidió leer con pasión las novelas de amor «del verdadero, del que hace sufrir» que dos veces al año le lleva el dentista Rubicundo Loachamín para distraer las solitarias noches ecuatoriales de su incipiente vejez. En ellas intenta alejarse un poco de la fanfarrona estupidez de esos codiciosos forasteros que creen dominar la selva porque van armados hasta los dientes pero que no saben cómo enfrentarse a una fiera enloquecida porque le han matado las crías. Descritas en un lenguaje cristalino, escueto y preciso, las aventuras y las emociones del viejo Bolívar Proano difícilmente abandonarán nuestra memoria.