Bookbot

El papa del mar

Valoración del libro

Parámetros

  • 284 páginas
  • 10 horas de lectura

Más información sobre el libro

En esta singular novela impregnada de resonancias de tiempos y tierras lejanos, un Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) más risueño e irónico entrevera con maestría la peculiar relación sentimental jalonada de marchas y contramarchas, así como de ambigüedad, entre Claudio Borja, un joven poeta valenciano, y Rosaura Salcedo, una rica dama argentina, con las vicisitudes que dieron lugar en el siglo xiv al denominado Cisma de Aviñón y llevaron al papado, con el nombre de Benedicto XIII, a «aquel don Pedro de Luna, la voluntad más tenaz de su época y tal vez de todos los tiempos». Serenado por los años, y trasponiéndose al propio Borja -especie de Scheherezade moderno-, en EL PAPA DEL MAR (1925) un Blasco con pleno dominio del ritmo y de la técnica narrativa trasciende realidades e ideas y se entrega gozoso al puro placer de narrar.

Compra de libros

El papa del mar, Vicente Blasco Ibáñez

Idioma
Publicado en
1981
Encuadernación
(Tapa blanda)
Te avisaremos por correo electrónico en cuanto lo localicemos.

Métodos de pago

3,0
Bueno
1 Valoraciones

Nos falta tu reseña aquí

Título
El papa del mar
Idioma
Español
Publicado en
1981
Formato
Tapa blanda
Páginas
284
ISBN10
8401805651
ISBN13
9788401805653
Calificación
3 de 5
Descripción
En esta singular novela impregnada de resonancias de tiempos y tierras lejanos, un Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) más risueño e irónico entrevera con maestría la peculiar relación sentimental jalonada de marchas y contramarchas, así como de ambigüedad, entre Claudio Borja, un joven poeta valenciano, y Rosaura Salcedo, una rica dama argentina, con las vicisitudes que dieron lugar en el siglo xiv al denominado Cisma de Aviñón y llevaron al papado, con el nombre de Benedicto XIII, a «aquel don Pedro de Luna, la voluntad más tenaz de su época y tal vez de todos los tiempos». Serenado por los años, y trasponiéndose al propio Borja -especie de Scheherezade moderno-, en EL PAPA DEL MAR (1925) un Blasco con pleno dominio del ritmo y de la técnica narrativa trasciende realidades e ideas y se entrega gozoso al puro placer de narrar.